Y de repente, ZAS.

Has tenido que coger las maletas y marcharte lejos. Un océano profundo y desconocido te separa del mundo que creías para ti. Allí lo dejaste todo. Sueños que se transformaron en otros. Personas a las que cada momento recuerdas, a las que esperas volver a ver pronto. Diarios con historias que acabaron y besos que no fueron. Palabras que ya no podrás volver a repetir. Álbumes de tus recuerdos.

chica chic maletas

Tuviste miedo y te hiciste fuerte. Demostrarte que valiente es el que se decide a serlo. Es una decisión, no una cualidad inerte. No sabes bien si la situación te arrastro a ello o fue tu determinación la que gritó basta. Pero ahora resuenan tus palabras como un eco. Se te devuelve lo dado. Y quieres huir un rato.

Sonaba más fácil de lo que fue, de lo que está siendo. También te digo que lo es más de lo que crees. Cada cosa que uno hace importa. Cada momento, cada decisión, cada palabra pronunciada, todo afecta de manera imperceptible a otros, incluso a uno mismo. No importa la realidad que te envuelva, tu actitud, tu especial manera de observar el mundo y vivirlo podrá cambiarlo todo.

Te diré algo, la mayoría de personas zambullen su cabeza entre las sábanas, se cobijan ante el miedo, la realidad es cruda y muchos terminan abandonando. Tú no lo hiciste, no lo hagas, porque eso te hace extraordinaria, valiente y fácil de admirar, de poner como ejemplo, de ser ejemplo.

Es fácil reír cuando todo marcha bien, cuando estás rodeada de gente que te quiere y a la que quieres. Es fácil olvidar lo difícil entre copas y amigos. Pero luego toca despertarse, volver a la realidad y asumir el rol de tu juego. Cuando se está sola, cuando la calle está oscura y un doloroso silencio se adueña de las paredes de la habitación, las cosas, los recuerdos, la ausencia, los kilómetros, el frío, el calor, el maldito hueco en el colchón, duele más, mucho más.

Se echa en falta la facilidad de un toque de teléfono para verse a las seis, se echa en falta las calles que te vieron crecer, el buenos días de la panadera de enfrente que te saluda con una sonrisa, y se añora como no sabes cuánto el “lo de siempre, ¿no?” de la chica de la cafetería de la esquina. Esa sensación de estar en casa, de cerrar el círculo cogiéndose de la mano, ese beneplácito que producen las raíces en el suelo. Amarrarte a algo, la comodidad de ESTAR en el lugar al que perteneces.

brittany

Pero el hogar lo crea uno mismo. Puedes pintar las paredes de colores cálidos, recoger semillas e ir dejándolas caer por el suelo, florecerán hermosas flores. Puedes llenar la habitación de recuerdos que guardarás para el momento oportuno, para sorprender a las personas que te esperan. A ti no te hace falta nada, coleccionarás increíbles y bellos instantes que fotografiarán tus pestañas, que las retinas de tus ojos guardarán para ti.

Los sueños viajarán a la velocidad de la luz, porque a cada paso uno nuevo crecerá. Son experiencias que acumular en la mochila de la vida. Retratos para colgar en marcos de fotos, cicatrices que tatuar en tu alma. Déjate sorprender. Déjate llevar. No juzgues y espera. Camina lento y saborea el instante. Guárdalo para ti. Haz listas interminables de cosas por hacer, de lugares recónditos que descubrir. Tómatelo con calma. Despójate de las hojas del calendario, no cuentes los días con los dedos, cuenta las sorpresas, la gente que salga a tu paso y merezca la pena, la que decida quedarse. Cuenta los momentos sin prisa, tomando un café en el coffee de la esquina. Cuenta la belleza de la música callejera, la sensación que te produjo escucharla, lo que te evocó, el bello erizado del brazo y la mente que por instantes voló tan lejos. Que al final no se necesitan tantas horas de avión. Es arte. Es sensibilidad a flor de piel. Es empatía y recuerdos, tantos recuerdos…

Aprende de otros, de su cultura, de su lengua, de su particular visión del mundo. Habla con otros. Conóceles y deja que te conozcan. Empápate de su esencia e imprime tu huella. Intercambia opiniones, degusta la gastronomía del país, sorpréndete de su variedad y su riqueza.  Y sobretodo escucha, escucha, ESCUCHA.

Pelea por construir tu bonito castillo. Pelea cada día, cada minuto, cada segundo. Levanta la cabeza y sueña. Desde aquí creemos en ti, nunca hemos dejado de hacerlo. Necesitas darte cuenta. No estás sola. La distancia no puede con el amor, de hecho no puede con nada que nazca puro.

“Compañera, usted sabe que puede contar conmigo, no hasta dos o hasta diez, sino contar conmigo”.- Mario Benedetti.

Es tu momento, el de nadie más. Muestra tu valía, tu autenticidad y tus ganas indestructibles de permanecer en pie ocurra lo que ocurra.

Va, y enamórate un poco, o mucho, demasiado. Enamórate sin miedo. Deja la coraza apartada por una vez. Déjate de frases hechas y tópicos que ni tú misma crees. No eres lo que aparentas o lo que muestras. Bajo todas esas capas que te envuelven hay alguien tremendamente dulce reclamando amor, reclamando lo imprescindible para alzar el vuelo. Y me da igual que lo niegues. Que saques tu bandera reivindicativa de “independiente”, de “no es necesario el amor” porque bien sabes que lo es. Que las piernas te tiemblan sólo de pensarlo. Y sé que en alguna parte, en algún lugar alguien desmontará el muro que te rodea. Te desestabilizará hasta quedarte sin aliento. Y ya me contarás. Y tendrás otros argumentos que debatir. Algo así como “pero es TAN diferente…”.

pareja beso bonito

Sólo te digo algo. Atenta. En cualquier lugar, en cualquier momento…

Vuelve la vista, un poco más a la derecha, ponte de puntillas…

Y de repente, ZAS.

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Lo extraordinario permanece

Avanzas con timidez, con esa mirada burlona, desafiante, como si todos estuvieran pendientes de ti. Te ocultas entre la muchedumbre, observas, te ríes de la insensatez, de la locura.

hombre fumando

Sabes que tú también fuiste así algún día. Que cometiste los mismos errores, que también te dejaste llevar.

Sabes que también gritaste de alegría y lloraste por amor, que se te encogió el alma más de una vez, por aquellos remotos parajes, por aquel pueblo tan tuyo, ese por el que te partías la camisa, por el que se te humedecían los ojos en la lejanía.

Recuerda como te inventabas todas esas historias, las que contabas a los niños, gesticulando, con ese don de palabra, con ese entusiasmo tan propio tuyo, tan característico.

Recuerda como corrías por los campos, con todo ese frenesí, con esa risa alarmantemente ridícula. Cómo te sentiste cuando la viste, con esos trapos que llevaba, que te burlaste de sus andares, cómo te la comías con la mirada.

Recuerda las promesas que os hicisteis, las de las fiestas, las que sellabais con los besos que no os atrevíais a daros. Las de las confidencias a media noche, cuando os escapabais, cuando avanzabais impacientes por aquellas calles empedradas, tan ridículamente enamorados, porque lo estabais.

pareja antigua besandose

Fugaces recuerdos, maravillosos momentos.

Reconoce que te eclipsó, casi desde el primer momento. Tú, con esa simpatía arrolladora, quédate tranquilo, la enamoraste desde aquel día que huyó despavorida, con esas faldas imposibles, siempre tan presumida, tan trabajadora, tan “ella”.

No lo veas tan lejano, que no queda tan atrás. Que lo extraordinario permanece, que nunca se irá.

Acuérdate de aquél beso robado, de aquellas carcajadas que resonaban en la casa. Acuérdate del deseo, del afán, del anhelo.

Que no se te olviden tus ganas de comerte el mundo. Tu empeño por mejorar vuestras vidas. No olvides todo lo que ella te dio, lo que le diste, todo lo que os dijisteis.

Ahora eres un simple espectador, oculto en la sombra, en lo paralelo, en lo desconocido.

Nunca dejes de formar parte de esa historia, es tan tuya como suya.

pareja coche