Comprométete

Eres una persona extremadamente dulce. Eres dulzura en estado puro. Todo en ti es así. Tu forma de hablar, de expresarte, de sentir… Te miro y veo infinidad de cualidades. ¡Y tú sin saberlo! ¡Vaya paradoja! Tienes que creer más en ti. Me gustaría que lo hicieras. Que transformaras toda esa bondad que desprendes y consolidaras tu esencia. Que fueras consciente de las posibilidades que ofreces, que tienes.

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Saca el carácter. Vuélvete loca por un rato, o por mucho. Muérdete las uñas. Pellizca donde más duela. Equivócate. Deja de andar por las ramas y baja a la tierra de un salto. ¡Y qué si duele! ¡Y qué si fallas! No quieras controlarlo todo. No quieras agradar a todos. Eres como eres. Maravillosa, auténtica, extraordinaria. No intentes moldearte para encajar en ningún canon, porque no lo harás, no debes hacerlo. Brilla con tu propia luz. A sabiendas que otros querrán que se apague. No les des el gusto. No caigas en sus temidas redes.

Envalentónate. Salta y baila sin freno. Descarrílate. Enamórate de lo opuesto, de lo imposible. Y no declines ante nada. No bajes la cabeza. No aminores el paso. Suéltate el pelo, corre sin miedo. Mira adelante y canta. Grita si quieres. Que nadie enmudezca tus palabras. Que no se conviertan en silencios. Crece sin pensar en cómo. Madura con el tiempo. Déjate arrastrar por la sana locura. Y no tengas miedo.

Te lo pido. Coge tu corona de princesa y lúcela. Pero de verdad. Cómprala en el chino o en la tienda de la esquina. Llévala con orgullo. Allá donde camines te estarán mirando. Y tú así de feliz. Tanto como quieras. Me gusta verte sonreír. Tienes la sonrisa más bonita de todas, ¿Te lo había dicho?

No supliques amor. Él vendrá a ti algún día. Las cosas saldrán bien solas. Pero ya te lo digo, necesitas creer EN TI. Quiérete mucho para que otros te quieran. Refuerza tu autoestima. No quieras tenerlo todo atado. Deja que fluya. No intentes buscar porqués cuando no hay razones. Es y Es. Simple y llanamente. No te esfuerces cuando la tormenta está en contra. Hay veces que es necesario dejar ir. Perderse por otros caminos. Descubrir y asombrarse con parajes nuevos. Escala, investiga, rema, suelta el freno. Bucea en las profundidades. Enamórate del coral, del color de las aves, del verde de los campos.

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Hay muchas maneras de conquistar batallas. Tú eliges cómo.

Te lo aconsejo. Llénate la casa de post-its. Que te recuerden todo lo que eres. Llénala de buenas palabras, de buenos pensamientos, de extraordinarias ideas. Levántate con un “Buenos días princesa” asomando desde la lamparilla de tu cuarto. Que la palabra “sonríe” defina tu día. Pégala en el cristal del lavabo, acompañado de una carantoña de esas que inevitablemente surcaran una mueca en tus labios. Construye proyectos. Listas de cosas que te gustaría hacer. Y llévalas a cabo. Comienza en orden de prioridad. Lo que más ilusión te haga que encabece la lista. Te motivará a continuar. Y no pases a la siguiente hasta haberla hecho tuya. Hasta verla cumplida. Esas pequeñas victorias engrandecen el alma. Y te ayudan a florecer hasta límites insospechados.

Cambia de actitud. Radicalmente. Y haz lo que sientas. Sin miedo al “qué dirán”, ¡Ya ves! , ¿Qué más da?

Construye puentes, lazos a los que poder volver cuando te sientas sola, cuando queden ocultos los motivos para permanecer al pie del cañón, porque te aviso, ¡Ocurrirá! Lo bonito no permanece, al igual que lo feo, se esconden por momentos, y necesitas estar alerta, tener la fuerza necesaria para derribar los bloques y muros que te rodeen. Todo, absolutamente todo es como una espiral que no deja de girar. Igual estas arriba que abajo. Igual estás de un lado que de otro. Y todo cambia. Todo puede hacerlo con un simple CLICK. Y cambio de posición. Pero en eso mismo reside la grandeza. En la obligación de agradecer las cosas buenas que ocurren y disfrutarlas hasta no dejar ni gota, como en la necesidad de tomar lo malo como un reto y ser suficientemente fuertes y autodidactas para aprender de cada lección de vida.

Toma decisiones. Deja de lado las ganas de huir y comprométete. Con las personas, con las ideas, con tus aspiraciones, con tus deseos. CON LO QUE QUIERAS pero HAZ planes. No importa si todo comienza por apuntarse a un curso de BIKRAM YOGA o AQUAFITNESS. La importancia reside en tu predisposición a elegir. A saber qué quieres o qué buscas. Y si te equivocas lo dejas. Tantas veces como sea necesario. No temas fallar pero inténtalo. No te complazcas con seguir al resto. Que nadie decida por ti. Has de ser tu propio motor. Abastecerte de tus impulsos. PROBAR PARA CREAR. EQUIVOCARSE PARA ENCONTRAR.

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Hagamos un trato. No crucemos más palabras. Al menos por ahora. Que baste el silencio para entender que todo comienza con un cruce de miradas.

Espero verte al otro lado.

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Uno para el otro

“Eran un millón de pequeños detalles, y al sumarlos todos se veía que estábamos hechos el uno para el otro. Y yo lo supe, lo supe la primera vez que la toqué. Fue como llegar a casa, solo que a una casa que nunca había visto. Y fue al darle la mano para ayudarla a bajar de un auto… y lo supe. Fue como… magia” Algo para recordar.

Cuesta darse cuenta. A veces está justo delante y no hacemos más que buscar. Sacar los prismáticos para poder ver a lo lejos. Y es mucho más sencillo, mucho menos complicado, más natural si cabe. Porque no hay que esforzarse en escudriñar e indagar en cada rincón. Está justo al lado. Siempre lo ha estado. Soportando lo peor y lo mejor. Dejándose los hombros de tanta cabeza apoyada. Sin pañuelos de tanto que nos prestó. Consiguiendo salir airoso de desesperantes lunes y celebrando la llegada de los viernes invitando a cubos y tapas. Soportando el chaparrón de nuestras decepciones. De cada lágrima derrochada. Y nuestras noches de juerga. Nos conoce tanto que hasta nos asusta. Porque no puedes fingir un enfado, ni evitar reírte de mentirijillas piadosas. No puedes hacerte la dura o la fuerte con él. Te vienes abajo cuando sientes que las piernas se balancean y el labio comienza a temblarte. Y te conoce como ninguno, corre enseguida a sujetarte, a impedir que te caigas, a exponerte las razones para tus mil sonrisas.

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Hasta ahora ha pasado inadvertido. Ha sido como un hermano, el prototipo de hombre a poner como ejemplo. Pero era AMIGO. E imaginariamente existía una barrera de separación para delimitar la figura que se representa. Amistad sin más. O quizá con mucho más.

Y  sentiste un escalofrío cuando te sujeto del brazo suplicando que te quedaras. Le miraste a los ojos y te sentiste tú, en toda tu plenitud, desnuda, desarmada, sin ganas de huir. Porque estás en casa, estás segura y no te hace falta interpretar ningún papel. Basta con un moño desecho, un pijama viejo y la cara lavada,  sin signos de maquillaje o color. Basta con una mirada furtiva en mitad de una conversación entre amigos para entenderse, para sonreír por lo mismo, para entender el por qué, el qué se esconde detrás.

Porque sabe cómo te gusta el café, ha estado presente en cada una de tus decisiones, incluso en aquellas que te resultaron tan difíciles de tomar. Te apoyó en tus ideas más absurdas, en tus locuras más disparatadas, porque creyó en ti, aún lo hace, jamás ha dejado de hacerlo. Conoce cada una de tus sonrisas; la de compromiso, que se dibuja con una leve ascensión de los vértices del labio, dejando a los ojos cabalgar a sus anchas, siendo los delatores del acto; la de felicidad, que parece gritar al mismo tiempo, la que invita a los hoyuelos a asentarse con fuerza; la de tristeza enmascarada, que llora por dentro, que sufre también; la más triste de todas, la de decepción, la que odia verte. La que consigue que renazca en él la rabia. La fuerza por borrártela tan pronto como sea posible. La que pincha hasta hacer sangre y escuece como ninguna.

El amor es tan ciego que a veces él mismo se disfraza con otros atuendos, intenta engañarte, eludirte, y lo hace tan bien que lo consigue. Te distrae por completo. A veces, estás tan obcecada intentando encontrarle que te lo pierdes, te impides abrir los ojos lo suficiente como para darte cuenta. Esperas que sea como siempre has imaginado. Pero el amor es como es. No se busca, te encuentra. Quizá, solo quizá, solamente era cuestión de mirar a un lado. Y quizá, incluso era mejor de lo que habías imaginado.

Conoce a tu familia, es tu familia, fue uno más desde el principio. Tu madre te lo repetía y  tú lo negabas. Son años, muchos años ya. Muchos momentos juntos. Muchos veranos tirados al sol. Yendo a comprar raquetas de playa, hinchando colchonetas mientras moríais de risa con las caras que poníais. Te cedió el honor de saltar primero, de comer primero, de llegar primero.

Y siempre fue primero.

carrie

Tus novios estaban llenos de defectos para él. Sus novias no le veían como tú lo hacías. Tan increíble que faltarían vidas para entenderlo, para comprender esa exclusividad y distinción que marca. Quizá haya sido eso. El amor disfrazado de mejor amigo. Y tú evitando creer en él cuando lo tenías delante.

Reconforta saber que puedes cantar a pleno pulmón en el coche con él, miraros de soslayo y entender ese momento de complicidad como nadie otro haría. Conocer tus mil defectos y amarte por ellos, elegir quedarse en lo peor y en lo mejor. Que sea la primera persona en venirte a la mente cuando tienes una noticia grata que contar, y saber que se alegrará como tú, que daréis saltitos juntos a riesgo de parecer ridículos y que no le importará serlo por ti.

Que entre millones de personas sólo notará tu ausencia, vigilará impaciente el teléfono esperando que des señales de vida. Y sonreirá como si fuera la última sonrisa de su vida al verte. Tu llegada a la fiesta resultará impresionante, como en esas películas ñoñas románticas en las que parece que el mundo se paraliza, que el murmullo de la gente mengua y exclusivamente se la ve a ella, como tocada por la luz, con un vestido ALUCINANTE, con una naturalidad aplastante. Y titubeará. No encontrará palabras y tú no necesitarás decir nada. Lo sabrá, en ese momento lo sabrá.

Y no es el vestido, ni la  música, ni siquiera lo más o menos guapa que estés. Es ese feeling, ese no se qué que no se puede explicar, es eso que surge sin más cuando es la persona adecuada, cuando saltan chispas. Es esa seguridad desbordante de saber que no te equivocas.  Es esa electricidad, conexión o dilo como quieras, que se siente o no se siente.

paul newman

Es bonito saber y tener la certeza de que él siempre te mirará así. Como si fueras sorpresa, como si fueras amante, como si fueras amiga.

“No concordaban mucho, de hecho, casi nunca concordaban. Siempre se peleaban. Y se retaban uno al otro cada día. Pero a pesar de sus diferencias, tenían algo importante en común. Estaban locos el uno por el otro”. El diario de Noah

Demasiado tiempo

Demasiado tiempo ya sin ti. Demasiados días vacíos desde que te fuiste. Pero la vida sigue, aunque duela lo hace. Nadie es lo suficientemente importante para que se paralice el mundo, todo sigue como si nada. El sol volvió a salir, los pájaros seguían cantando, el griterío de la gente enmudeció durante días porque dentro de mí se libraba la batalla más dura, mucho más ruido interior que exterior. Y seguía esperando poder dar un paso hacia adelante, quería ser más fuerte, más valiente, y se me humedecían los ojos con solo pensarte.  Pero lo aprendí, fui consciente de ello, al final lo entendí todo, jamás iba a superarte, jamás menguaría el dolor ni dejarían de brotar lágrimas al recordarte. Tendría que vivir con ello. Tendría que aprender a vivir así, sin un pedazo de mi alma. Sin una parte de lo que soy o de lo que algún día fui.

beyonce y su hija

Y pasaban los días. Y tuvimos que superar todas esas primeras veces con tu silla vacía. Primer verano  sin ti, primeras navidades sin ti, primeros cumpleaños sin ti. Y todo ocurrió de la misma manera que años atrás. Se cantaban villancicos, se comía turrón y soplamos las velas en tu ausencia. Y no entendía nada. No comprendía porque el mundo no cambiaba un poquito. Porque el cielo no palidecía. Porque los campos no perdían su color, porque las flores seguían creciendo.  Pero es así. Todos sufrimos esa antagonía, esa rabia contenida de saber que el ciclo sigue aunque para ti se haya paralizado, aunque te sea negada la risa, las ganas de cantar, de saltar y seguir luchando.

Y me sigo sentando en tu sillón. Utilizo tus cosas sabiendo que fueron tuyas, que las tuviste en tus manos. Algún día importaron algo para ti y hoy lo hacen conmigo. Las custodio sabiendo que no volverás, aunque lo ruegue cada noche y lo piense a todas horas.

¡Han pasado tantas cosas desde entonces! Me sorprende la rapidez con la que todo cambia. Es una ruleta que jamás deja de girar. Podemos estar sumidos en una monotonía constante y en una milésima de segundo volar por los aires. Esfumarse la seguridad y la tranquilidad que aporta una vida serena y monocorde.

Cuando cierro los ojos, y me concentro en ti, siento las yemas de tus dedos recorriendo la correa de mi reloj. No sé si era tu forma de decirme que el tiempo no se detiene, que no espera a nadie, o simplemente lo hacías para corroborar que yo estaba ahí, a tu lado, esperando poder sujetarte tan fuertemente para impedir que te fueras. Pero no lo hice. No pude retenerte, me fue imposible, escapaba a todo cuando pendía de mis manos. Todas mis energías y mis fuerzas se disiparon cuando comprendí que no dependía de mí, ni siquiera de ti. Muchas de las cosas más transcendentales simplemente ocurren porque sí. Sin explicación, ni lógica. Sin poder hacer nada al respecto. Nos cargamos con demasiada culpa, pensando que podríamos haber cambiado las cosas, que podríamos haber podido. Pero no es así.

Ahora, ¡Te preguntaría tanto! Y mira que tuve tiempo de hacerlo. Pero nunca es suficiente. Cada día surgen nuevos miedos, dudas y preguntas existenciales que me parecen imprescindibles que fueran contestadas por ti. Si hice bien tal o cual cosa. Si te sentirías feliz de verme con lo que tengo. Si te hubieras comportado del mismo modo. Si hubieras sido más fuerte que yo en aquella situación. Si hubieras encontrado las palabras que me habrían hecho sentir mejor. Aunque eso ya te digo que me parece imposible. Pero tal vez un abrazo tuyo si hubiera necesitado, o una sonrisa, o simplemente verte ahí con ella. Y saber que os tenía a las dos, sujetando mi pelo, apoyándome en mis decisiones, rezando conmigo.

nube cucurucho

Son varios años de ausencia. Me mantuve enfadada con el mundo bastante tiempo.  Tenía que hacerme notar. Dar a entender mi disconformidad con determinadas decisiones. Pero las malas caras nunca benefician a nadie. Ni los enfados, que menguan a uno mismo hasta dejarlo sin nada. Poco a poco voy cediendo y sorprendiéndome de la grandiosidad de lo pequeño.  Del “hoy” que me regala tanto.

Intento buscar siempre la sorpresa, mi admiración por todo lo que me sale al paso. Desde ver un conejo correr por el campo hasta el nacimiento de los cerezos en flor. Todo esconde su belleza. Su pequeño milagro.

A veces pienso que me gustaría volver atrás por un día, o por muchos, y darte de una todos los besos que he acumulado este tiempo, todos los que no han sido dados, que han quedado volando entre tu mundo y el mío. Y explicarte detalladamente lo que te has perdido. Escuchar tu risa. Verte cantar el “cumpleaños feliz” tocando las palmas. Incluso escucharte refunfuñando por las esquinas, con la fuerza suficiente para que se te oiga pareciendo que únicamente hablas para ti. Que me asustes diciéndome que son las doce cuando ni siquiera han llegado las diez. Que me prepares la comida a riesgo de que me queje. Y oírte decir mi nombre. Eso lo extraño mucho.

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Ahora no son más que palabras que no te llegarán, que no escucharás ni podré leerte. No son más que unas hojas que añadir a un diario imposible.

Pero aún puedo cambiar cosas que sí dependen de mí. Puedo escoger la forma de echarte de menos o más. Puedo escoger cómo hacerte participe sin poder estar. Y pensarte sabiendo que jamás lo sabrás.

“Cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad”.- Jorge Luis Borges.

¡Bah!

Digo ¡Bah!, y lo digo fuerte, lo grito para que se oiga. Para que tiempo después se siga escuchando, para que el eco perdure en el tiempo. Para que cuando me olvide, se encienda una luz que automáticamente haga saltar la alarma y comience a escucharse ese “¡bah!” por toda mi mente. Para que me haga sonreír y recordar que la vida no es tan seria como aparenta. Que cuando  nos giramos de vez en cuando nos hace burla, pero de la sana, esa que parece gritar: déjate de ser tan tonta, deja de preocuparte sin motivo y llorar sin causa. Que ya vendrán momentos serios de verdad, que esos llegan sin ser llamados. Por ahora ríete hasta de lo que no haga gracia. Aparca por un momento las conjeturas, que obviamente no son más que eso, y deja que el río fluya, que los días pasen como deberían, exprimiéndolos de verdad, sacando todo su jugo, disfrutando el instante, y después el que le precede, sin dejar de hacerlo, y luego bébetelo de un trago, porque está bueno, porque es bueno.

chicas pin up

Tengo que concienciarme y hacer algún tipo de terapia para ser capaz de diseccionar y extraer las partes de mi personalidad que me impiden relajarme, disfrutar y aceptar que las cosas vengan de la forma en que lo hacen. Soy de ese tipo de personas que se pasa la vida deseando que ocurra aquello que espero, me como las uñas y tacho una y otra vez los recuadros de días del calendario esperando que llegue la fecha X, y que cuando lo haga sea como había imaginado que sería. Y si no lo hace ya tengo melodrama, tengo historia para rato y una excusa perfecta para rellenar vacíos con preocupaciones innecesarias.

Lo peor de todo, es que soy consciente de ello y más aún, se que debo zanjar de una vez por todas esta nefasta situación permanente que no hace sino impedirme disfrutar de las cosas que afortunadamente tengo, de las personas que amo y me aman. Simple y llanamente de lo pequeño de la vida que siempre es lo más grande.

Así que delante de todos digo ¡Bah! Manifiesto mi indudable oposición a mi comportamiento y prometo el cambio, sobre todo por mí misma, las preocupaciones nunca son buenas, aunque indiscutiblemente implican interés en algo, deseo y amor por algo. Pero hay formas y formas, y la elección de cómo sobrellevar la situación, de cómo aceptar lo que ocurre y agradecerlo, sea como fuere, nos corresponde únicamente a nosotros mismos.

También digo ¡Bah!, a las personas que buscar el daño ajeno, que  no se contentan con lo que tienen, que buscan infringir dolor a través de actos, gestos, palabras envenenadas. Los que se sienten vacíos e intentan llenarlo con vidas de otros, juzgando, creyendo tener verdades absolutas, incuestionables. Aquellos que dictan sentencia a cada paso. Sin compasión. Sin el ejercicio empático indispensable para entender, comprender, ponerse en la posición de otro. No todos hemos sido educados de la misma manera, ni tenemos gracias a Dios las mismas personalidades. La pluralidad siempre es un plus. Engrandece la humanidad. Lo que uno no piense lo hace el otro, y podrá complementarlo o conseguir anteponerlo provocando así la belleza de lo diverso, de lo antagónico, de las POSIBILIDADES.

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Todos tenemos detrás una historia que contar. Unas situaciones y vivencias que provocaron y contribuyeron a las personas que somos hoy. Me gusta conocer a otros y que sean completamente distintos a lo que yo soy. Porque ese ejercicio de comprensión, de respeto es fundamental para que la sociedad avance, para que nosotros lo hagamos, porque todo empieza por uno mismo, por un pequeño e insignificante grano de arroz, por la gota que colma el vaso, y por la primera lágrima que derrama alguien que ha sido herido. No se trata de perder la esencia que llevamos inerte y desprenden los poros de nuestra piel. No se trata de conseguir que otro ceda, ni ceder tú mismo. Es la maravillosa sensación de todos formar parte de algo, y que cada cual con sus colores dispares, con sus palabras contrapuestas y sus ideas aún más contrarias podamos formar el mosaico más espectacular e increíblemente bello de la historia de la humanidad. Respeto. No hay más que eso.

Un ¡Bah! Bien sonoro por lo que nos limita. O por las veces que nosotros mismos lo hacemos. Ni siquiera el hecho de que jamás haya sido posible no significa que ahora lo sea. Tú puedes dar comienzo a algo, ser el impulso para crear lo imaginado e incluso inimaginable. Partir de cero con ideas revoloteando como mariposas por tu lienzo en blanco, y darles forma, atreverte a coger un lápiz grueso y plasma un esquema, un guión de los pasos a seguir, de tu pequeña obra de arte. Una vez el proceso se inicia, lo demás viene rodado. Porque el arte, así como el amor, las ideas y todo lo que nos hace espabilar y lanzarnos al mar, brota por sí solo. Una vez el empujón se ha llevado a cabo, todo lo demás viene corriendo detrás, bulle con el calor necesario, y eso nace con la ilusión. Con la fe en que sea posible. Con la convicción y el amor que profesamos por aquello en lo que creemos.

Me hace gracia que muchas veces otros tengan que decirnos de lo que somos capaces. Que nos vean el potencial sin ser nosotros conscientes de ello. Una de las personas más importantes de mi vida es así. Insegura, vulnerable, necesitada de reafirmarse con las personas que velan por ella. Continuamente te pide tu punto de vista. Precisa de tus “sís” para llevar a cabo algo que piensa. Y le da una vuelta, otra más, y cuando ha embrollado todo y no hay más vueltas posibles, se decide. Puede llegar a resultar exasperante, pero  es tan tierna que no puedes si no comprenderla y animarla, porque además conoces y ves, como AGUA CLARA, su brillante aptitud,  su capacidad para conseguir más allá de lo que sueña. Para alcanzar ni lo que en mil vidas pudiera fantasear.

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Anímate. Déjalo todo y monta la pastelería de tus sueños. Que te importe un pimiento lo que otros piensen. Déjate de frivolidades e hipocresía. Que no importa los años que dedicaste a estudiar algo que no te satisface. Que se marche al carajo lo que se espera de ti. Y fórmate en base a lo que te haga feliz, a lo que TÚ esperas de ti mismo. Vale ya de dudas y de miedo. Sobre todo por habladurías, por miedo a fallarle a tal persona, porque la vida se te pasa, cada micro segundo cuenta, y no hay nada peor que cometer el GRAN error de vivir siendo OTRO. De no atreverse a soñar a la grande. Ya sea el sueño ser pescatera, astronauta, bailarina, equilibrista o voluntaria en África.

Y si alguien, alguna vez, se atreve a increparte con palabras lapidarias. Que se te llene la boca, pronuncia bien cada letra para que así lo entienda. Sonríele y atúrdele con un sonoro y desconcertante ¡Bah!

sigue el sueño

Explotas de Amor

A veces pienso qué cambio, luego me doy cuenta que fuimos nosotros los que lo hicimos. Un par de niños desafiando al juego del amor. Que no basta con una botella y un par de besos. Que las mariposas en el estómago no alcanzaron para hacernos volar, ni siquiera fuimos capaces de levantarnos del suelo.

beso vintage

Me mostrabas el mundo con tus prismáticos invisibles.

-¡Míralo otra vez!- Me retabas…

 Y yo juraba que lo veía, y ¡es que lo hacía! Ahora, años después, alejada de todo lo que fui contigo, soy incapaz de verlo. Tu ausencia me lo niega, lo hace desde que te fuiste. El azul adquirió otro color, no peor, diferente. Incluso las azaleas parecen mecerse distinto con la cálida brisa del sur.

-Métete entera, déjate de tonterías- Me gritabas riendo de mi cursilería barata.

Intentaba desafiar al tiempo contigo, hundirme en el mar y dejar que toda su espuma se apelotonara bajo mis pies. El oleaje crecía y con él el frío que me erizaba el bello de la nuca, como si susurrara, como si quisiera dejar constancia de algo. Estaba ahí, entre los dos, siendo testigo de todo ese amor inocente, puro, que cabalgaba valiente entre mundos distintos.

Corriste tan deprisa por mis espaldas que me pilló de sorpresa, terminé tan empapada como esperabas, los labios me tiritaban a traición y solo pude reír. Balbuceé alguna palabra, casi imposible de recordar, ¡Pero como reía! Y como lo hacías tú. Con esa sonrisa que enamoraba a cualquiera. Los ojos chisposos de una felicidad que nace casi de sopetón, sin aviso, explotas de amor, como un globo que sobrepasa el límite, ni una pizca de aire más. Pero para ti no lo había, nunca lo hubo, las reglas solamente eran hileras de palabras hechas para ser desvirtuadas, cambiadas a tu antojo.

-¡Maldito embaucador!, no me engañas más- Me moría de la risa a cada palabra. Porque lo sabía. Caería rendida una y otra vez. Volvería a caer las veces que hicieran falta.

noah allie helado

Tu imprevisibilidad me desbarataba los planes, rompía con todo en lo que creía y era, y cada día me daba más cuenta de que no tenía  ni idea de nada. Las cosas así son mejor. De sorpresa. Sin miedo. Sin preguntas. Uno debe sorprenderse a sí mismo. Dejar a un lado todos esos “algún día” y por fin SER/ESTAR/IMAGINAR/SOÑAR/CREAR/ARRIESGAR hoy.

Qué estúpida manía de postergarlo todo. De creer que llegará el día perfecto para llevar a cabo los sueños. Y se tiene el impulso, la rabia necesaria o nunca llegará. Tú me lo enseñaste, al igual que muchas otras cosas. Lástima que me aún me encuentre sumida en esa rueda de “luegos”. Y tengo menos perdón que nadie, porque mira que te empeñabas, pero al final me quedé sin nada. Lecciones que no se llevan a la práctica, quedan como una simple teoría, una historia que contar a otros.

Querías comerte el mundo a dos manos, y yo sabía que lo harías, que cumplirías todo eso que decías. Jamás conocí a nadie tan valiente, tan seguro. Me maravillabas, tú, enterito, con un guiño de ojo y un gesto malicioso. Ardía por ti, de ti.

Y te fuiste. Y no te seguí. Me quedé esperando reponerme algún día. Tenía mucho por hacer, crecer, estudiar, enamorarme mil veces más, perder, arrepentirme…

Porque habría bailado contigo tango en Argentina. Habríamos recorrido las calles de París cantando “la vie en rose” poniendo morritos franceses a cualquier viandante que se nos cruzase. Me habría perdido contigo, una y otra vez, con una vespa y botella de vino por el tan singular trastévere romano. Habríamos tropezado con algún adoquín, eso seguro, y habríamos tenido mucho que contar, y recordar, sobre todo eso.

france vespa

Ahora, desde una vida mucho más sistemática, poco variable y sensata en demasía, añoro como agua de mayo la frescura y espontaneidad que se excedía contigo. Porque precisamente era eso lo que ganaba a tu lado. Igual, algo yo te restaba, demasiado loco a ratos. Al final se comprende que la concordancia tiene algo que ver con todo eso.

Las personas suman, siempre suman, y te hacen sumar a ti. Más atrevido, más cauto, más valiente, más tú. Las personalidades se contagian a la velocidad de la luz.  En escasos segundos ya eres un poquito más o menos “tal”, ya has crecido los centímetros necesarios para atreverte a tal o cual cosa. Impulso es lo que acabamos dando.

Creo que cruzaré la famosa “Abbey Road” como un Beatle más a son de:

“And when the broken hearted people, living in the world agree, there will be an answer: Let it be”

“Y cuando las personas con el corazón roto, que viven en el mundo estén de acuerdo, habrá una respuesta: déjalo estar”

 

the beatles

Te estaré esperando.